(conversando con su piedad)
Le asustan, los ruidos y también la tranquilidad.
Le gustan, los mimos, pero respira en soledad. 
Se hace fuerte ahí, dónde no lo vi (y se esconde, 
siempre que hay maldad..). El vive, escondido,
 conversando con su piedad. Se queda, en vilo,
 para no tener que soñar, y ahuyenta, sus ganas.
 Luego se las pone a buscar y se enreda ahí, dónde 
sí lo vi (y le encanta, no poder robar..). Se roba, a
 sí mismo para poder continuar, sin probar. Sólo 
una vez pudo reírse, de su contradicción y de volar,
 como si fuera un pez que ahora camina, cumpliendo
 una misión. Sólo una vez pudo aguantarse, de querer 
existir, logró burlarse, del sentido común y de las
 cosas que no saben morir. Buscando, descanso,
 él, siempre encuentra un aluvión.

Seguidores